viernes, 10 de abril de 2015

Todos somos... ¿Cupidos?

Las suaves llamas lamían la madera lentamente, convirtiéndola en ceniza, en recuerdo. Mientras tanto, una dulce y tranquila música que conseguía tranquilizar el alma sonaba de fondo, al igual que las felices y enamoradas risas de una pareja que en la planta de arriba disfrutaban de pasar tiempo juntos.

Todo esto era observado por una muchacha que sentada en un enorme cojín a los pies de la chimenea con tristeza sueña con tener algo como sus amigos de arriba que ríen cómplices. Algo como los otros dos amigos que se miran y abrazan bromeando con lo que en verdad ambos sienten y ahora duermen plácidamente después de estar casi dos días sin pegar ojo.

Mira la leña y oye el suave crepitar que provoca al ser quemada. Es un hermoso sentimiento de seguridad y consuelo lo que le genera y sonríe. Cupido sonríe y piensa que cuando el amor le disparé  será hermoso ver a otro Cupido hacer su trabajo,  como tantos otros que hay en este mundo. Cierra los ojos unos segundos,  coge delicadamente aire lo suelta como un suave suspiro y...

Y sueña y nada más, mientras los escalofríos recorren su cuerpo como único reconocimiento de la batalla que el frío día de enero tiene con la cálida hoguera para poseer ese cuerpo.



Una pequeña cupido se despide.

PD: Nunca olvides que el amor aparece más  tarde o más temprano pero lo hace.

Con amor,  la pequeña cupido